Siempre he pensado que las verdaderas
buenas películas son aquellas, que cuando sales de la sala de cine o terminas
de verlas en tu casa en la comodidad de tu cama, te dejan pensado y logran
invitarte a hacerte un examen de conciencia, buscando los aspectos positivos y
negativos que dejaste en espera antes de ver la película.
Hace poco me sucedió aquello que no me sucedía
en mucho tiempo, la película fue Into The Wild de Sean Penn. Basada en el
libro, de mismo titulo, de Jon Krakauer, un aventurero con titulo en estudios
medioambientales conocido por otros libro de misma naturaleza.
La película cuenta la historia de un
joven norteamericano llamado Chistopher McCandless, que una vez graduado de la
universidad, se aleja de todas sus posesiones materiales para partir en una búsqueda
de la libertad, de una identidad que sentía que había perdido a producto de
muchas cosas que le habían sucedido en su corta vida de 23 años.
Te deja pensando solo por el hecho de que
muchas veces nos sentimos agobiados por el hecho de que en algún minuto
tendremos que dejar de lado nuestros sueños para vivir una vida
institucionalizada, pero que existen excepciones a la regla que nos dan
esperanzas de que, si queremos algo en la vida solo tenemos que alzar la mano y
agarrarlo. De que si nos embarcamos en un viaje para buscar la libertad, la
libertad estará esperándonos al otro lado del camino. Solo hay que perder el
miedo y salir a lo salvaje
Necesito citar a Chris para finalizar “si
admitimos que la vida humana puede ser regida por la razón, entonces la
posibilidad de vivir están destruidas”. Yo se que necesitamos la razón para que
riga ciertos aspectos de la vida, pero si la razón comienza a regir LA vida,
necesitamos cambiar el lente con el que miramos esta.
(Publicado originalmente en POTQ el 10 de Febrero 2008)
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